San Juan de Capistrano
Sacerdote de la Primera Orden (1386-1456). Canonizado por Alejandro VIII el 16 de octubre de 1690. Juan nació el 24 de junio de 1386 en Capistrano, provincia del Aquila, Abruzo, hijo de un barón alemán y madre abruzesa.
Estudiante en Perusa se laureó y llegó a ser óptimo jurista, tanto que Ladislao de Durazzo lo hizo gobernador de aquella ciudad. Caído prisionero de los Malatesta, sufrió una crisis religiosa y en 1416 ingresó entre los Hermanos Menores. En la cárcel había meditado sobre la vanidad el mundo, como ya lo Había hecho el joven Francisco. Ya no quiso volver a la vida mundana y al salir de la cárcel ingresó en la Orden Franciscana, donde San Bernardino de Siena propugnaba, en el nombre de Jesús, la reforma para el retorno a la primitiva observancia de la Regla. Llegó a ser Íntimo amigo del santo reformador, es más, lo defendió abierta y vigorosamente cuando, a causa de la devoción al nombre de Jesús, el Santo sienés fue acusado de herejía.
También él tomó como emblema el monograma del nombre de Jesús, como San Bernardino, y lo llevó en sus duras batallas contra los herejes y los infieles. El Papa lo envió como legado suyo a Austria, Baviera, y Polonia, donde se extendía cada vez más la herejía de los husitas. En Tierra Santa promovió la unión de los armenios con Roma. Varias veces fue Vicario general de la observancia. Dondequiera que había que animar, guiar y combatir, San Juan de Capistrano alzaba su bandera con el radiante estandarte del nombre de Jesús, o una pesada cruz de madera, y se lanzaba a la refriega con teutónica firmeza e itálico ardor.
Su actividad principal consistió en la predicación y en el apostolado en defensa de la cristiandad amenazada por los turcos y los herejes. Viajó incansablemente por toda Europa, tuvo contactos con varias personalidades tanto en Italia como en el exterior. Tenía 70 años cuando en 1456 se encontró en la batalla de Belgrado invadida por los turcos. Muere cerca de la moderna Stremoka Mitrovica (Yugoslavia), Entregó a sus fieles la cruz y el emblema del nombre de Jesús que le había servido hasta el extremo de sus fuerzas. |  |